SUCESIÓN INTESTADA O SIN TESTAMENTO

¿Cuándo tiene lugar?

Tramite de HERENCIAS en Lucena y TESTAMENTO

Una persona puede haber fallecido sin testamento porque no haya querido hacerlo o porque el testamento ha sido declarado nulo o se ha anulado. El Código Civil da mayor importancia a la sucesión habiendo otorgado testamento, si no lo hay se abre la llamada sucesión intestada o ab intestato, en la que la ley dice qué parientes heredan y en qué proporciones. Estas personas se denominan “herederos legales” (distintos a los legitimarios).

La sucesión intestada se abre en cuatro supuestos:

  1. Muerte sin testamento, bien por nulidad o por falta de validez.
  2. Por falta de la institución de heredero, solamente habrá sucesión legítima de la parte que no hubiese dispuesto el fallecido.
  3. Premoriencia del llamado a suceder, o que se repudie sin tener sustituto y sin que se produzca el derecho a acrecer.
  4. Se declara al heredero incapaz para suceder.

Otros hechos que motivan la apertura de la sucesión intestada son:

-Declaración de fallecimiento.

-Nulidad de la institución de heredero.

-Destrucción del testamento.

-Transcurso de 30 años sin aceptarse la herencia.

-Preterición de herederos forzosos.

-Desheredación injusta.

Por el contrario, no abre la sucesión intestada la destrucción o pérdida del testamento ni la incapacidad sobrevenida sin estar debidamente acreditada por quien promueva la nulidad.

Cuando alguien fallece sin haber hecho testamento o con un testamento declarado nulo, es necesario determinar quiénes son herederos.

En último término, aunque no deje parientes, hereda el Estado o, en su caso, una Comunidad Autónoma.

¿Cómo se determinan los herederos?

Para determinar quiénes tendrán derecho a la herencia será necesario hacer una declaración de herederos abintestato, pero la Ley será la que determine, quienes son los herederos legales.

La Declaración de herederos puede hacerse ante notario, siempre que sean llamados a heredar: ascendientes, descendientes o cónyuge, y en los demás casos, a través de autoridad judicial.

Para conocerlos y distribuirlos de una mejor forma la ley es clara y crea tres formas:

Por cabezas: los sujetos llamados a la sucesión lo harán en la misma proporción.

Por estirpes: reparto del haber hereditario por grupos de parientes.

Por líneas: la herencia se divide en dos partes, una materna y otra paterna, y el haber hereditario se reparte por partes iguales, independientemente del número de personas que haya en cada una de las partes.

Cómputo del parentesco

Los llamados a la herencia serán los parientes más próximos. Para computar el parentesco tenga en cuenta que se distingue entre la línea recta (de padres a hijos) y la colateral (hermanos, tíos, sobrinos). A pesar de lo que pueda parecerle los cónyuges no son parientes entre sí.

Los llamados a heredar en derecho común.

Con arreglo al Código Civil los llamados a la herencia serán, por este orden, las siguientes personas:

1º.- Hijos y descendientes. Los primeros heredan “por cabezas” y los segundos “por estirpes”. Es decir, los nietos y demás descendientes heredan por el llamado “derecho de representación” que solo se aplica a la sucesión intestada, sin que quepa en la testamentaria (heredan por partes iguales entre ellos, la parte que le hubiera correspondido a su padre), esto es sin que afecte a la cuota legal usufructuaria del cónyuge viudo (si también sobrevive).

Ejemplo: una persona viuda fallece dejando una herencia de 120.000 € dejando un hijo (A), dos nietos de un hijo fallecido (B1 y B2) y otros cuatro nietos de otro hijo fallecido (C1, C2, C3 y C43). La división de la herencia intestada sería:

Solución:

1.- Hijo A: recibe 40.000,00 € (1/3 del total)

2.- Cada nieto B1 y B2 reciben 20.000,00 € (1/3 divido entre 2). Heredan “por estirpes” pues se reparten entre ellos lo que hubiera correspondido a su padre.

3.- Cada nieto C1, C2, C3 y C4 reciben 10.000,00 € (1/3 divido entre 4). Heredan “por estirpes” pues se reparten entre ellos lo que hubiera correspondido a su padre.

2º.- Padres y ascendientes. El padre y la madre heredan por partes iguales. Si sólo vive uno de los padres éste hereda todo. Si no vive ninguno de los padres y sobreviven abuelos éstos heredan dividiendo la herencia por mitad entre la línea paterna y materna. Esto es sin perjuicio de la cuota legal usufructuaria del cónyuge viudo (si también sobrevive).

3º.- Cónyuge. A falta de descendientes y ascendientes heredaran el cónyuge viudo y los colaterales (art.944 CC) a excepción de que no esté separado judicialmente o de hecho. En el supuesto de que estuviesen divorciados, el cónyuge viudo no sería llamado a la sucesión por la sencilla razón de la inexistencia de cualquier vínculo matrimonial. En el derecho común, la pareja de hecho no tiene derecho a heredar abintestato.

4º.-  Sucesión de colaterales (hermanos y sobrinos).  La Ley llama a la herencia hasta el 4º grado en defecto de descendientes, ascendientes y cónyuge. Como en el caso de los nietos, los primeros heredan “por cabezas” y los segundos “por estirpes”, es decir, los sobrinos se reparten entre sí lo que hubiera correspondido a su ascendiente (hermano del fallecido). No obstante, en el caso de que sólo haya sobrinos todos heredarían por partes iguales.

La Sucesión del Estado

A falta de personas para heredar, heredará el Estado, siempre por medio de una declaración judicial de heredero, ya que sin ella no podrá adquirir los bienes. Una vez adquiridos, tendrá que hacer frente a los derechos y obligaciones que resulten de la herencia, si bien la ley otorga el privilegio de quedar siempre la herencia a beneficio de inventario, es decir, el Estado hará frente a las obligaciones con el contenido que hubiera en el haber hereditario.

El Estado asignará una tercera parte a instituciones municipales del domicilio del difunto, de beneficencia, instrucción, acción social, o profesionales, sean de carácter público o privado, y otra tercera parte, a instituciones provinciales de los mismos caracteres. La otra tercera parte se destinará a la Caja de amortización de la deuda pública, salvo que el Consejo de Ministros quiera darles otro uso. El Estado, al contrario que otros llamados a suceder, no puede repudiar.