¿Vas a crear una nueva empresa o modificar una ya existente? El momento de constitución de una empresa es altamente relevante para el devenir de nuestro futuro laboral y, entre otras consideraciones a tener en cuenta, es crucial la elección de la forma jurídica que adoptará la misma ya que de ello dependerá parte de su funcionamiento, una tarea en la que el asesoramiento de un buen abogado es imprescindible. Una vez planteada la idea de negocio, elaborado nuestro plan de empresa y detallada la financiación necesaria, abordaremos la elección de la forma jurídica que determinará el número de personas que participarán en el proyecto, las relaciones entre los socios y su responsabilidad, el tipo de actividad o los modos de tributación y trámites a realizar.

¿Qué hemos de tener en cuenta para la elección de la forma jurídica?

Cuando nos dispongamos a elegir la forma jurídica de nuestra empresa, es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Tipo de actividad de la empresa. En función de la normativa existente al efecto, puede que convenga más un tipo de sociedad u otra por las ventajas que aporte.
  • Número de socios que la compondrán. Existen diversos tipos de sociedades en función del número de socios que la compongan, teniendo en cuenta también que si se trata de un empresario individual existen figuras como la sociedad anónima o limitada que serían las más recomendables.
  • Libertad de acción. Cada forma jurídica permite al empresario una libertad de acción determinada.
  • Responsabilidad de los socios. Existe la posibilidad de responder ilimitadamente con todos nuestros bienes o únicamente con el capital aportado, por lo que es importante determinar la responsabilidad que queremos adoptar.
  • Capital disponible. Cada tipo de sociedad exige una aportación económica inicial determinada, por lo que es recomendable tener muy en cuenta este aspecto.
  • Imagen. Muchos clientes y proveedores se fijarán en la forma jurídica de nuestra empresa a la hora de determinar la fiabilidad de la misma, en función de la permanencia por su tipo de constitución.

¿Qué tipos de forma jurídica existen?

Cada forma jurídica existente implica una serie de trámites determinados y conlleva un modo de tributación diferente, que puede oscilar desde el IRPF en autónomos, sociedades civiles o comunidades de bienes, o el Impuesto de Sociedades que se aplica para sociedades limitadas, anónimas, laborales o cooperativas. A continuación, detallamos cada uno de los tipos de forma jurídica existentes y sus características principales:

Personas Físicas:

  • Empresario Individual (Autónomo). Podemos definir al empresario individual como una persona física que realiza en nombre propio y por medio de una empresa una actividad comercial, industrial o profesional. Entre otras características, posee todo el control de la empresa, no existe separación entre su patrimonio mercantil y civil y no requiere de un capital inicial determinado. Su constitución es más rápida y sus gastos de tramitación más económicos.
  • Comunidad de Bienes. Es cuando la propiedad de una cosa o de un derecho pertenece pro indiviso a varias personas. Se caracteriza porque ha de existir un contrato privado donde se especifiquen las aportaciones y el porcentaje que cada comunero tiene y no se establece una aportación mínima de entrada, siendo posible también aportar únicamente bienes. Requiere un mínimo de dos socios y la responsabilidad frente a terceros es ilimitada.
  • Sociedad Civil. La han de constituir dos o más personas poniendo un capital común y acordando la repartición de beneficios. No es necesario un capital mínimo de entrada y necesita mínimo dos socios que responderán ilimitadamente con su patrimonio.

Personas Jurídicas: Sociedad Mercantil

  • Sociedad Anónima. Se trata de una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia en la que el capital social está dividido en acciones y ha de ser mínimo de 60.101,21 euros. Los socios únicamente responderán con el capital social aportado y no con sus bienes. Su constitución ha de estar formalizada en una escritura pública debidamente registrada.
  • Sociedad Unipersonal de Responsabilidad Limitada. Existen dos tipos: la constituida por un único socio, sea persona natural o jurídica; o la constituida por dos o más socios cuando todas las participaciones hayan pasado a ser propiedad de un único socio. Es necesario que se inscriba en el Registro Mercantil y el socio único ejercerá las competencias de la Junta General, sus decisiones se consignarán en acta bajo su firma o la de su representante, pudiendo ser ejecutadas y formalizadas por el propio socio o por los administradores de la sociedad.
  • Sociedad de Responsabilidad Limitada. Se trata de una sociedad mercantil de tipo capitalista y dividida en participaciones iguales, acumulables e indivisibles. Los socios no responden con sus bienes particulares y puede ser constituida por un solo socio. Requiere un capital mínimo de 3.005,06 euros.
  • Sociedad Limitada Nueva Empresa. Se trata de una figura de reciente creación que pretende agilizar los trámites de constitución de la misma. Pueden constituirla un máximo de cinco socios y requiere una aportación inicial de 120.202 euros.
  • Sociedad Colectiva. Se trata de una sociedad mercantil en la que los socios, en nombre colectivo y bajo una razón social, aceptan participar de los mismos derechos y obligaciones respondiendo personalmente con las deudas contraídas. Requiere de un mínimo de dos socios y no requiere un mínimo de capital social.
  • Sociedad Comanditaria por Acción. Su capital social está repartido en acciones, siendo uno de los socios, al menos, el encargado de la administración y de responder personalmente de las deudas. Requiere la participación de al menos dos socios y exige un capital mínimo para su constitución.
  • Sociedad Comanditaria Simple. Se trata de un tipo de sociedad de carácter personalista en la que existen dos tipos de socios: los colectivos, que aportan capital y trabajo y responden de manera personal con las deudas; y los comanditarios, que solo aportan capital y su responsabilidad se establece en base a la misma. No requiere un mínimo de capital social inicial y requiere de dos o más socios.

Personas Jurídicas: Sociedad Mercantil Especial

  • Sociedad Laboral. Se establece cuando la mayor parte del capital social, al menos un 51%, corresponde a los trabajadores de la empresa. Está constituida por al menos tres socios y requiere un capital mínimo de 60.101,21 euros.

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