El matrimonio no es siempre la opción elegida por una pareja de personas, bien sea de carácter heterosexual u homosexual, para unirse en la vida. Existe la posibilidad de querer compartir la vida al lado de una persona y que la opción elegida para hacerlo sea como pareja de hecho.

Por pareja de hecho entendemos una unión estable de convivencia entre dos personas, que no estén casadas o unidas por vínculo matrimonial, siendo sinónimos también ‘unión paramatrimonial’ y ‘convivencia more uxorio’. No obstante, para que a efectos legales podamos estar hablando de parejas de hecho hemos de tener en cuenta también que ha de tratarse de una unión entre dos personas, bien de carácter heterosexual u homosexual, que tengan una relación pública y notoria, una vida estable y duradera y que, a pesar de no estar unidos en matrimonio, han de tener unos intereses comunes en el desarrollo de una vida familiar. Por estabilidad no se fija un período mínimo de convivencia.

 

Cómo acreditarlo

Entonces, ¿cómo se acredita la existencia de una pareja de hecho? Al margen de la inscripción en el Registro de Uniones de Hecho, que acreditaría la convivencia desde la fecha de la inscripción, existen una serie de vías para acreditar que una pareja se encuentra en dicha situación:

  • A través de capitulaciones paramatrimoniales efectuadas ante notario o contratos privados entre compañeros. En el primer caso, suelen pactarse las relaciones económicas de la pareja durante su convivencia y en el caso de que exista una ruptura.
  • También se puede acreditar a través de contratos bancarios, aperturas de cuentas corrientes o contratos con terceros como arrendatarios que acreditarían un patrimonio común.
  • Otro modo es teniendo en común el empadronamiento y el domicilio fiscal, la designación de la pareja como beneficiario en la cartilla de la Seguridad Social o la existencia de hijos comunes así como el Libro de Familia.

La inscripción en el Registro

Los requisitos que han de darse para poder inscribirse como pareja de hecho en el Registro español son los siguientes:

  • Tener cumplidos los 18 años de edad.
  • Que los miembros de la pareja no sean parientes por consanguinidad en línea recta o por consanguinidad en segundo grado colateral.
  • No estar casado
  • Que al menos uno de los miembros de la pareja se encuentre empadronadoen el municipio en el que se solicita la inscripción.
  • Que la pareja lleve uno o dos años de convivencia. Se acredita mediante declaraciones de convivencia firmadas por testigos.
  • Que en el trámite de inscripción estén presentes dos testigos además de la pareja.

Por su parte, no podrán formar parejas de hecho los menores de edad no emancipados o las parejas que se conformen mediante pacto previo. En este sentido, la Ley castiga a las personas que se unen por cuestiones ajenas al deseo de permanecer juntas y lo hacen por cuestiones de obtención de nacionalidad o contraprestación económica, entre otros motivos.

La vivienda

En relación a la vivienda en las parejas de hecho, pueden darse cuatro situaciones que implicarían condicionantes diferentes:

  • Si la vivienda es propiedad de uno de los dos compañeros. Si la vivienda se adquirió antes de la unión de hecho, está considerara como un bien propio de quien la adquirió y le pertenecerá como titular que es. De forma excepcional puede otorgarse, mediante resolución judicial, a los hijos y que el uso y disfrute sea del cónyuge en lugar del titular si queda encargado de la guardia y custodia de los menores. No obstante, si la vivienda se adquirió durante la convivencia, ha de distinguirse entre si se adquirió para uso individual, por lo que le pertenece en exclusiva al propietario, o para considerarlo bien común de la pareja por lo que es necesario que figure en la Escritura Pública esta condición.
  • Si la vivienda es propiedad de ambos miembros de la pareja. En este caso, ambos miembros de la pareja son considerados propietarios a partes iguales. Su uso pertenece a ambos compañeros y a los hijos que tengan en común. En caso de ruptura, permanecerá en la vivienda quien la pareja decida o quien disponga la autoridad judicial. Si se tienen hijos en común, el uso lo dictaminará también un juez.
  • Si la vivienda es arrendada. Puede darse el caso de que ambos miembros sean titulares del arrendamiento, por lo que las obligaciones son iguales para ambos, o que sólo uno sea titular del contrato de arrendamiento, por lo que al cese de la convivencia, la Ley de Arrendamientos Urbanos contempla la posibilidad de subrogarse en el contrato de arrendamiento a la persona con quien conviva maritalmente el titular, en las mismas condiciones y derechos que éste posea, siempre y cuando la relación de convivencia haya durado al menos dos años o existan hijos comunes.
  • Si la vivienda está ocupada en precario. Por último, si la vivienda está ocupada en precario, es decir que los ocupantes no sean titulares del contrato de arrendamiento ni propietarios, como puede ser el caso del préstamo de un amigo o haber sido concedida por su puesto de trabajo como portero o funcionario, podrán ser desalojados en cualquier momento y no podrá ser atribuido el uso de la vivienda a su pareja.

Hay que tener en cuenta que no existe en nuestro ordenamiento jurídico una legislación de aplicación general, a nivel estatal, en el ámbito de las uniones de hecho. No obstante, diversas comunidades autónomas como Andalucía han dictado normas para regular dichos casos. Para cualquier aclaración no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de los números de teléfono 957 511 972 o 606 381 948, o escríbenos al correo electrónico abogado@vrlabogados.com