En multitud de ocasiones, y sobre todo tras la revolución tecnológica que ha puesto a nuestro alcance la información de un modo más ágil y cómodo, a la hora de elaborar un texto para una creación académica, profesional, literaria o cultural muchas personas tendemos a recopilar textos de otros autores que han escrito sobre el mismo tema. Hasta ahí, todo correcto. Es imprescindible, de hecho, contar con buenas y fiables fuentes bibliográficas para que nuestro texto sea veraz, coherente y documentado. No obstante, existe otra parte de la población que, además de consultar esas fuentes, realizan lo que se ha nominado como ‘copy paste’ (en inglés: copiar y pegar), una práctica ilegal que puede desembocar en consecuencias económicas e incluso penales y a la que cada vez más estudiantes, profesionales e incluso políticos han recurrido.

Casos famosos de plagio

Seguro que os acordaréis de casos como el del entonces titular del Ministerio de Defensa Alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, que tuvo que dimitir de su cargo cuando el 23 de febrero del 2011 la Universidad de Bayreuth declaró que habían pruebas suficientes para determinar que hubo plagio en su tesis doctoral o del escritor peruano Alfredo Brye Echenique que fue acusado en 2008 de haber plagiado 16 artículos periodísticos de medios como La Vanguardia, El periódico de Extremadura o la revista literaria Jano. También en obras de carácter musical, científico o en la industria del cine se suceden con cierta frecuencia casos de plagio, como la canción ‘Loca’ de Shakira, que un juez estadounidense dictaminó en 2014 que se trataba de una copia del tema del compositor Ramón Arias Vásquez. De otro lado, el investigador Eric Pehlman fue el primer académico estadounidense encarcelado por falsificar datos al solicitar una subvención y acusado de publicar investigaciones manipuladas y, por su parte,  la película Ratatoing es una clara copia de la exitosa película de Disney, Ratatouille.

Plagio y Derechos de Autor

Pero, ¿qué es realmente el plagio? Según la RAE, plagiar es “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Y, ¿qué son los derechos de autor? Son un “conjunto de normas jurídicas y principios que afirman los derechos morales y patrimoniales que concede la Ley a los autores por el hecho de la creación de una obra literaria, artísticas, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita”. Por su parte, la Propiedad Intelectual se refiere a “toda creación de la mente humana y sus derechos protegen los intereses de los creadores al ofrecerles prerrogativas en relación con sus creaciones”.

Por tanto, el plagio constituye el más grave atentado contra los derechos de autor, ya que suprime la autoría de la obra y, en definitiva, roba al propietario intelectual de la misma su paternidad para adoptarla como propia. Así, lesiona los derechos morales y patrimoniales del creador, al tiempo que perjudica los derechos de explotación de la misma, y atenta contra el interés público en la medida en que, al no ser la obra original sino una copia, engaña al consumidor ofreciéndole un producto suplantado.

Jurisprudencia sobre el Plagio

Mediante decisión de fecha 27 de abril de 1978, el Tribunal Supremo Español señalo que “Hay plagio cuando se suprime y prescinde del creador de la obra poniendo a otro en su lugar, siendo la persona más que la cosa que sufre el atentado perpetrado por el plagiario, al ser esa personalidad la que desaparece, permaneciendo la obra más o menos incólume”. Y, mediante sentencia de fecha 13 de febrero de 1984, el alto tribunal de España sostuvo que “También hay plagio cuando se trata de copiar la idea original o auténtica de una manera servil o falsificada de forma que induzca a error sobre la autenticidad o imitación, haciéndolo de modo parcial o total, y efectuando una suplantación para presentar como propia una obra ajena y aprovecharse de la firma inédita e intelectual de su autor”. 

No obstante, la Ley de Propiedad Intelectual no recoge la palabra plagio, aunque sí aparece en el artículo 270 del Código Penal que lo contempla como delito contra la propiedad intelectual. En cuanto al Tribunal Supremo, en su sentencia de 28 de enero de 1995, expresa que “Por plagio hay que entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial. Se presenta más bien como una actividad material mecanizada y muy poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad y de concurrencia de genio o talento humano, aunque aporte cierta manifestación de ingenio”.

¿Qué se considera Plagio?

  • Copiar una obra y presentarla como propia, bien sea total o parcialmente.
  • Reproducir un texto literalmente sin citar la fuente.
  • Copiar párrafos o frases sin señalas la procedencia.
  • Copiar cualquier obra escrita, multimedia, audio, vídeo o imagen sin cita la fuente.
  • Comprar un trabajo a otras personas y presentarlo como propio.
  • Copiar contenido de Internet sin citar su procedencia.

Casos en los que no hay plagio

  • Cuando presentamos un trabajo cuya idea y elaboración es original.
  • Cuando divulgamos ideas o expresiones de otros citando la fuente correctamente.

Consecuencias legales

Así, se considera plagio la copia total o parcial no autorizada de una obra ajena, o la presentación de una obra ajena como propia suplantando al autor. El plagio puede implicar responsabilidad penal, civil y administrativa o académica.

  • Responsabilidad Penal. Según el artículo 270 del Código Penal, “Será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses el que, con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya, comunique públicamente o de cualquier otro modo explote económicamente, en todo o en parte, una obra o prestación literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.
  • Responsabilidad Civil. Según el artículo 138 de la Ley de Propiedad Intelectual 1/1996 de 12 de abril, dicta que “El titular de los derechos reconocidos en esta ley, sin perjuicio de otras acciones que le correspondan, podrá instar el cese de la actividad ilícita del infractor y exigir la indemnización de los daños materiales y morales causados, en los términos previstos en los artículos 139 y 140. También podrá instar la publicación o difusión, total o parcial, de la resolución judicial o arbitral en medios de comunicación a costa del infractor.”
  • Consecuencias administrativas o académicas. Según el artículo 27.3 de Ley de Reforma Universitaria 11/1983 de 25 de agosto, “Las Universidades, a propuesta del Consejo de Universidades, establecerán las normas que regulen las responsabilidades de los estudiantes relativas al cumplimiento de sus obligaciones académica”.